Debaten tecnología facial

11 junio, 2014 | Publicado en: Noticias

TECNOLOGIA FACIALMiércoles, 11 de junio de 2014. Fuente: Reforma 

Washington, EUA.- Joseph J. Atick, físico y uno de los pioneros de la tecnología de reconocimiento facial, la promovió entre agencias del Gobierno que buscaban identificar a criminales o prevenir el fraude de identidad. “Salvamos vidas”, dijo. “Hemos resuelto crímenes”.

El negocio global de la biometría -el uso de las características fisiológicas únicas de las personas, como las crestas de sus huellas digitales y rasgos faciales, para descubrir o confirmar su identidad- está gozando de un auge, al generar unos 7.2 mil millones de dólares en el 2012.

Sin embargo, a Atick le preocupa la proliferación de la tecnología. ¿Cuáles son las políticas de las compañías para retener y reusar los datos faciales de los consumidores? ¿Pueden identificar a individuos sin su consentimiento explícito? ¿Acaso realizan además comparaciones de rostros para dependencias gubernamentales?

Atick no está tan preocupado por el uso gubernamental del reconocimiento de rostros para propósitos abiertamente específicos -por ejemplo, los muchos institutos de control vehicular que escanean los rostros de conductores como una manera de prevenir la duplicación de licencias y fraudes. Lo que lo inquieta es la explotación del reconocimiento facial para identificar ciudadanos mientras van por la vida en público.

Hoy, la comparación de rostros podría permitir la vigilancia masiva, “básicamente robándole a todo mundo su anonimato”, señala Atick.

De hecho, documentos ultrasecretos de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés) revelan que aplica la tecnología de reconocimiento facial a imágenes que recaba de sus operaciones de vigilancia global. Funcionarios de la agencia creen que la tecnología podría revolucionar la manera en que la NSA encuentra blancos de inteligencia alrededor del mundo.

La agencia intercepta “millones de imágenes al día” -entre ellas unas 55 mil “imágenes con calidad de reconocimiento facial”- lo que se traduce en un “inmenso potencial sin explotar”, de acuerdo con documentos del 2011 obtenidos de Edward J. Snowden, ex contratista de la agencia.

Una presentación en PowerPoint de la NSA del 2011 muestra varias fotografías de un hombre no identificado -a veces barbudo, otras bien rasurado- en diferentes entornos, junto con más de dos docenas de datos sobre él. Éstos incluyen si estaba en la lista de prohibición de vuelo, el estatus de su pasaporte y visa, presuntos lazos terroristas y comentarios sobre él hechos por informantes.

Aun así, para muchas personas en la industria biométrica, las conveniencias de ésta superan a los riesgos. Imaginan un mundo donde, en lugar de tener que depender de tarjetas de identificación fáciles de perder o de un montón de contraseñas, se podría desbloquear un teléfono inteligente u obtener acceso a bancos, complejos de departamentos y gimnasios con sólo mostrar el rostro.

Sin embargo, Atick proporciona un contraejemplo aleccionador: Name- Tag, una app que estuvo disponible para que la gente probara Google Glass. Bastaba con que los usuarios miraran a un desconocido y NameTag produciría su nombre, ocupación e información de su perfil público en Facebook. “Básicamente estamos permitiendo que nuestros conciudadanos nos vigilen”, dijo Atick.

Sus sentimientos fueron compartidos por el senador estadounidense Al Franken, presidente del subcomité del Senado para privacidad, tecnología y ley. Franken solicitó que se retrasara el lanzamiento al público de NameTag. A fines de abril, el desarrollador de la aplicación dijo que acataría la solicitud. Google ha dicho que no aprobará apps de reconocimiento de rostros en Google Glass.

Pero durante los últimos años, Google y otros gigantes tecnológicos han adquirido empresas de arranque de reconocimiento facial. E investigadores de Facebook recientemente dijeron que la compañía había desarrollado un sistema de reconocimiento de patrones, llamado DeepFace, que había logrado una precisión casi humana en la identificación de rostros de personas.

Ninguna ley federal gobierna el reconocimiento facial en Estados Unidos, aunque una división del Departamento de Comercio trabaja con representantes de la industria y defensores de los consumidores para redactar un código voluntario de conducta.

El reconocimiento facial automatizado es un fenómeno relativamente reciente, aunque ya está en uso en la impartición de justicia y en los casinos.

En un complejo de departamentos de ladrillo rojo de mil 600 unidades, en Manhattan, las entradas se abren con un clic cuando los residentes caminan hacia las puertas. Es un escaparate para FST Biometrics, el software israelí que emplea tanto reconocimiento de rostro como de movimiento.

“Este desarrollo hará que llaves, tarjetas y claves se vuelvan obsoletas, porque la identidad de uno es la llave”, explica Aharon Zeevi Farkash, director general de FST.

Farkash cree que sistemas como éstos pronto volverán obsoleto al engorroso proceso de seguridad que quita mucho tiempo en la mayoría de los aeropuertos. “El mercado necesita seguridad conveniente”, indicó.

Farkash, General de División en las reservas del Ejército israelí, se interesó en la biometría gracias a dos tendencias globales: el crecimiento de las megaciudades y la atracción que tienen las poblaciones densas para los terroristas.

Su teoría es que si todos “los tipos buenos” se ofrecieran voluntariamente para que se tomara la impresión de sus rostros, “los tipos malos” destacarían. La vigilancia pública masiva, argumenta Farkash, debe hacernos más seguros a todos.

“El reconocimiento facial involucra la intersección de múltiples disciplinas de investigación que tienen serias consecuencias para la privacidad, la protección del consumidor y los derechos humanos”, escribió en un reciente blog Jeffrey Chester, director general del organismo sin fines de lucro Centro para Democracia Digital.

“Los lineamientos en esta etapa podrían impedir el progreso en un mercado muy prometedor, y podría acabar con la inversión”, escribió recientemente Paul Schuepp, director general de Animetrics, en el blog de esta compañía que suministra sistemas móviles de reconocimiento facial al Ejército.

Atick asume una postura intermedia. Cree que las compañías deberían tomar varias medidas: deberían publicar avisos donde utilicen el reconocimiento facial; solicitar el permiso de un consumidor antes de recolectar la impresión del rostro con un identificador único y repetible como un nombre o número clave; y usar impresiones del rostro sólo para el propósito específico para el que han recibido permiso.

En un comunicado, Matt Kallman, vocero de Google, dijo que la compañía “participa en conversaciones para proponer nuestra opinión de que la industria debe asegurarse de que la tecnología está acorde con las expectativas de las personas”.

Jodi Seth, una vocera de Facebook, informó que la compañía participaba en pláticas con la Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información. “Los diálogos entre muchas partes interesadas como ésta son cruciales para promover la privacidad de la gente”, dijo, “pero no podemos decir si lo firmaremos hasta que exista un código de conducta”.

MAHATMA

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